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Volver al blogIlustración sobre límites personales y autoestima

Cómo poner límites sin sentir culpa

Publicado por Sonia de Andrés Pablo

¿Por qué cuesta tanto poner límites?

Poner límites suena sencillo hasta que llega el momento de hacerlo. Decir no o pedir espacio puede activar culpa, miedo al rechazo o sensación de decepcionar.

Muchas personas han aprendido que ser queridas implica adaptarse, complacer o estar siempre disponibles. En esos casos, un límite puede sentirse amenazante.

Qué es un límite sano

Un límite sano es una forma clara y respetuosa de comunicar hasta dónde puedes, quieres o necesitas llegar.

Puede tener que ver con tu tiempo, tu cuerpo, tu energía, tus emociones, tu intimidad, tu trabajo o tus relaciones.

La culpa después de poner un límite

La culpa no siempre significa haber hecho algo malo. A veces solo significa que estás haciendo algo nuevo.

Si durante años has funcionado desde la complacencia, tu sistema puede interpretar cualquier cambio como peligroso.

Cómo empezar a poner límites

Puedes empezar detectando tus señales internas, nombrando lo que necesitas, siendo concreto/a, evitando sobreexplicar y sosteniendo la incomodidad.

Frases como “ahora no puedo asumirlo”, “necesito pensarlo” o “no voy a hablar de esto si nos faltamos al respeto” pueden ayudarte.

Conclusión

Puede ser útil acudir a terapia si te cuesta decir que no o si después de poner límites te invade una culpa muy intensa.

Poner límites no te convierte en una persona egoísta: permite relaciones más honestas, menos resentimiento y más libertad emocional.

Sonia de Andrés PabloPublicado porSonia de Andrés Pablo